27/05/2016

Talca, Bogotá y Quito/

Nuevos movimientos en el Maule

Stefano Micheletti

columnas

 

Primer encuentro de migrantes en Talca. Fuente: TV Maulinos.

Primer encuentro de migrantes en Talca. Fuente: TV Maulinos.

La encuesta Casen del 2013 nos advirtió respecto de las transformaciones que trae consigo el proceso de inmigración actual, en el marco de un contexto globalizado. Las pautas de movilidad están cambiando y los tipos migratorios se diversifican. Por cierto los grupos vulnerables siguen existiendo, pero la realidad se torna más variada y compleja. La imagen prototípica del inmigrante hombre, que abandona su país solamente porque necesita trabajar y está dispuesto a hacerlo en condiciones muy precarias, huele a naftalina. Hoy las razones para desplazarse son muchas, la gente no sale expulsada de su país solamente por factores laborales y económicos, y esto amplía de manera automática el abanico de la tipología de inmigrantes que Chile recibe. Y sobre todo, el clivaje destino-origen tiende a esfumarse: la única alternativa existente no es  abandonar y dejar atrás para siempre un lugar para integrarse de forma permanente a otro, ya que el contexto globalizado permite generar nuevas redes y síntesis.

Evidentemente, los cambios que menciono y que se expresan de manera muy práctica, necesitan de un relato teórico actualizado para poder ser interpretados. Los enfoques ligados a la perspectiva económica liberal y a la regulación institucional están quedando obsoletos en una realidad donde el lugar de partida y  de llegada no se configuran como absolutamente distanciados en el tiempo y el espacio. Esta red de idas y vueltas (personas, prácticas, recursos e ideas) que se comienza a tejer gracias a los avances tecnológicos y a mayores oportunidades de transporte, precisa de un marco que no se agote en una perspectiva economicista y basada exclusivamente en la racionalidad del sujeto (o de las instituciones que lo gobiernan).

La propuesta “transnacional” parece entonces ser una perspectiva más adecuada; Basch (1994) define la transnacionalidad como “el proceso a través del cual los migrantes forjan y sostienen múltiples relaciones sociales que vinculan a sus sociedades de origen con las de llegada”. Si por un lado esto implica una modificación del carácter de las pautas de movilidad y los procesos de asentamiento, por otro se hace evidente que el vínculo que el inmigrante establece con la comunidad de destino genera transformaciones en ésta, y al mismo tiempo re-territorializa su propia cultura. Así, más que generar una simple variación de las formas originales, el movimiento implica la adaptación a un nuevo contexto que promueve siempre soluciones creativas y decisiones tácticas (Imilan, 2016).

Revisemos ahora qué sucede en el Maule. Aquí la inmigración internacional no se expresa aún en grandes números (la población extranjera se ha mantenido históricamente por debajo del 1% del total), pero se pueden leer en los últimos años algunas tendencias que responden a las transformaciones que acabamos de comentar. De hecho, se está perfilando como un territorio receptor, a pesar de no haber estado en el mapa de las grandes rutas migrantes hasta el momento. Con todo, el 2014 ha sido un año de incremento importante en la llegada de extranjeros; como botón de muestra señalo que se otorgaron 305 permisos de residencia definitiva (el promedio de los 3 años anteriores era de 200 aprox.), y que la entrega de visas temporarias, sujetas a contrato y para estudiantes ha alcanzando una tasa de crecimiento anual del 22,3% entre el 2010 y el 2014 (Ministerio del Interior y Seguridad Pública, 2015).

Migrantes en la Congregación del Buen Pastor.

Migrantes en la Congregación del Buen Pastor.

Además de los factores de atracción propios del país (como la estabilidad política y la seguridad pública, las regulaciones migratorias relativamente abiertas, los diferenciales socioeconómicos con los países vecinos y la transición demográfica avanzada), es posible pensar que en lo local – junto con la presencia de una oferta laboral basada en la agroindustria – la existencia de ciudades intermedias como Talca y Curicó resulte ser un elemento cautivante en relación con el deterioro de la calidad de vida en los territorios metropolitanos, destinos tradicionales de los inmigrantes en Chile.

Según el Ministerio del Interior y Seguridad Pública (2016) el Maule experimenta una migración mayoritariamente femenina [1] (51,3%) y joven, destacando el grupo etario de entre 20 y 50 años, los cuales concentran un 55,3% de los migrantes de la región. Diferenciándose de los flujos coloniales europeos que hasta la mitad del siglo pasado marcaron la conformación de pequeñas colonias en el Maule, hoy la inmigración es esencialmente latinoamericana. Eso sí, en los últimos años las comunidades argentina y española están dejando espacio a los grupos colombianos y ecuatorianos, que marcan un giro interesante en término culturales e identitarios.

Hoy vemos como las ciudades y los pueblos del Maule se transforman bajo el impulso de estos extranjeros,  que se visibilizan especialmente a través de sus prácticas económicas. La oferta gastronómica peruana cuenta en la región con varias propuestas, los vendedores ambulantes ecuatoriano en Parral y Pelluhue son una realidad cotidiana, y los jugos naturales de fruta de los colombianos han introducido un nuevo hábito de consumo en Talca.

Para ir concluyendo, la impresión es que también en el Maule se están reuniendo las condiciones para pensar que se está abriendo una nueva etapa inmigratoria, y que las características de este movimiento se acercan a la perspectiva transnacional. Estamos viviendo una inmigración joven, femenina, más negra y más conectada que tiende a aumentar en número y a diversificarse en calidad. Y que tiene mucha capacidad de transformar su entorno, de resistirse a abandonar su cultura y sus prácticas de origen.  Queda por entender cómo la sociedad maulina reaccionará frente a estos encuentros con el “otro” que hoy se hacen posibles en lo cotidiano, cómo se enfrentará a sujetos que se escapan por apellido, por color y lenguaje del mapa social que desde hace mucho tiempo le sirve para orientarse en su andar.

Comida brasileña en las calles de Talca. Fuente: Stefano Micheletti.

Comida brasileña en las calles de Talca. Fuente: Stefano Micheletti.

Referencias Bibliográficas

Basch L., N. Glick Schiller y C. Szanton Blanc (1994) Nations Unbound. Transnational Projects Postcolonial Predicaments and Deterritorialized Natios-State. EEUU: Gordon and Breach.

Imilan W., A. Garcés y D. Margarit (2014) «Flujos migratorios, redes y etnificaciones urbanas». En W. Imilan, A. Garcés y D. Margarit (Ed.) Poblaciones en movimiento. Etnificación de la ciudad, redes e integración. Santiago: Ediciones Universidad Alberto Hurtado.

Ministerio del Interior y Seguridad Pública (2016) Migración en Chile 2005-2014. Recuperado de http://www.extranjeria.gob.cl/media/2016/02/Anuario-Estad%C3%ADstico-Nacional-Migraci%C3%B3n-en-Chile-2005-2014.pdf

___________________________________ (2015). Visas 2010-2014 (estadísticas). Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Base de datos otorgada por Ley de Transparencia

* Stefano Micheletti es profesor de la Escuela de Sociología de la Universidad Católica del Maule

[1] Aunque un análisis de las visas otorgadas entre el 2000 y el 2010 demuestra una marcada masculinización de la inmigración local