06/07/2015

Nocturno(s)

Oliverio Girondo (textos) y John Sloan (ilustraciones)

instantáneas

Resumen

Selección de poemas nocturnos de Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1891-1967), ilustrados con aguafuertes de John Sloan (USA, 1871-1951).

 

Nocturno

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana. Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos. Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas. Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.

¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo, y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?

Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras, y en que las cañerías tienen gritos estrangulados, como si se asfixiaran dentro de las paredes.

A veces se piensa, al dar vuelta la llave de la electricidad, en el espanto que sentirán las sombras, y quisiéramos avisarles para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones. Y a veces las cruces de los postes telefónicos, sobre las azoteas, tienen algo de siniestro y uno quisiera rozarse a las paredes, como un gato o como un ladrón.

Noches en las que desearíamos que nos pasaran la mano por el lomo, y en las que súbitamente se comprende que no hay ternura comparable a la de acariciar algo que duerme.

¡Silencio! -grillo afónico que nos mete en el oído-. ¡Cantar de las canillas mal cerradas! -único grillo que le conviene a la ciudad-.

Sloan, "Night Windows" (1910).

Joan Sloan, “Night Windows” (1910).

 

Nocturno III

Me asomo a los ladridos.

¿Qué hace este árbol despierto?

Las sombras no se apartan, se aprietan a sus cuerpos.

No me agrada esta calma, este silencio muerto, sin carne, puro hueso.

A través de la veta, mineral, de una nube, aparece la luna.

Ya me lo sospechaba.

¿Qué hacer? ¿Qué hacer?

La miro. Quiero ulular. No puedo.

John Sloan, "Turning Out the Light" (1910)

John Sloan, “Turning Out the Light” (1910)

 

Nocturno IV

Y tú también quejido, inútil, extraviado, de tranvía ya loco de trajes y de horarios; adentro de mis venas, en mi tiempo, en mis huesos, mezclado a mi silencio, a mi pulso, a mi fiebre, a todo lo que impregna esta vigilia estéril, con ritmo de gotera, de persiana que se abre y golpea, golpea, aquí, adentro de lo hueco, donde estoy confinado, recluido entre tendones, asomado a los párpados, aquí, entre azoteas, ventanas, moribundos, vajillas que se bañan, rodeado de papeles, de todo lo que sufre mi presencia obstinada: los libros, la ceniza, los lápices, la silla, el pelo y la dulzura que se acerca, y me mira, la mesa y el ropero, con sus trajes ahorcados, la cama que me espera —el velamen tendido— anclada en la penumbra, ¿en el sueño?, ¿en la vida?, las cortinas, la alfombra, que miro y me entristece cuando voy a sacarme, con calma, los botines, y llega algún recuerdo fragmentario, perdido: las plazas de mi infancia, un camino, una casa; las manos, las caderas, las piernas amputadas de mujeres diluidas por las horas, los ruidos, que suelen detenerme, de pronto, en la certeza de haberlas poseído entre muebles extraños; mientras oigo la calle, la noche que oscuramente muge, como una vaca enferma, al ir a cobijarse en los grandes hangares que orinan los inviernos, mientras salen los trenes, taciturnos, quejosos, que van hacia la aurora desgarrando el silencio, con un grito oxidado que se mezcla a mis nervios, a mi tinta, a mi sangre.

John Sloan, "Fifth Avenue Critics" (1905).

John Sloan, “Fifth Avenue Critics” (1905).

 

Nocturno VIII

Un caballo y un coche.

¿Un coche muerto? Más allá del silencio, debajo del asfalto, sobre las chimeneas, en el aire, en mis venas, socavando la noche, la angustia, las paredes, con su trote vacío, con su ritmo de muerte.

Un caballo y un coche.

 

John Sloan, "Roof, Summer night" (1906).

John Sloan, “Roof, Summer night” (1906).